En 2003, se descubrieron esqueletos diminutos en una cueva de la isla de Flores, Indonesia, que pertenecían a la especie Homo floresiensis, apodada 'hobbit'. Estos seres humanos tenían cráneos minúsculos, pies desproporcionados y un cerebro de apenas 380 centímetros cúbicos, comparable al de un chimpancé. A pesar de su tamaño, eran capaces de fabricar herramientas de piedra, tallar rocas y manipular el fuego. Se cree que los ancestros del Homo floresiensis partieron de África hace más de 1,7 millones de años y llegaron a la isla de Flores, donde evolucionaron en solitario durante miles de años. Su tamaño reducido podría ser resultado del 'enanismo insular', un proceso evolutivo que hace que los grandes animales se hagan más pequeños en islas con poca comida o sin depredadores. La desaparición del Homo floresiensis sigue siendo un misterio, aunque se cree que podría haber sido causada por una erupción volcánica o la llegada de los primeros humanos modernos.