Un equipo de paleoantropólogos liderado por Carrie S. Mongle de la Universidad de Stony Brook ha descubierto huesos de mano y pie asociados a un Paranthropus boisei en Kenia, con una antigüedad estimada de 1,52 millones de años. El análisis revela que la mano del KNM-ER 101000 poseía proporciones intrínsecas similares a las de los humanos modernos, con un pulgar largo y robusto para realizar agarres de precisión. La mano también muestra una gran robustez y características similares a las de los gorilas, lo que sugiere que era una adaptación para la manipulación y procesamiento de alimentos. El descubrimiento redefine lo que se creía saber sobre las capacidades del Paranthropus boisei y obliga a repensar el panorama evolutivo del Pleistoceno. El fósil KNM-ER 101000 propone que el Paranthropus boisei era un homínido diestro que coexistía con las primeras especies de Homo y que desarrolló una mano poderosa para la explotación intensiva de recursos vegetales sin necesidad de tecnología lítica refinada.