Un equipo liderado por Meave y Louise Leakey encontró los restos de un Paranthropus boisei excepcionalmente conservado en las orillas del lago Turkana, en Kenia. El esqueleto, identificado como KNM-ER 101000, fue analizado entre 2019 y 2021 mediante escaneos 3D y reconstrucción digital. Los resultados muestran pulgares largos y fuertes, similares a los humanos, capaces de ejercer agarres de precisión. Los científicos concluyeron que P. boisei compartía adaptaciones anatómicas clave con el género Homo, entre ellas la capacidad de manipular objetos y caminar erguido. El hallazgo de herramientas líticas de 3,3 millones de años presentado en 2015 por Sonia Harmand ya había sacudido los cimientos del paradigma, lo que implicaba que otros homínidos también podían haberlos creado. Ahora, las manos del 'Cascanueces' ofrecen evidencia física que da nueva fuerza a aquella idea olvidada. El antropólogo argentino Sergio Avena destaca que este hallazgo 'reaviva un debate esencial'. El estudio de las Leakey no solo amplía la historia evolutiva del 'Cascanueces', sino que cuestiona la frontera que separaba a los humanos de sus parientes cercanos.