Un estudio internacional ha confirmado que el hemisferio oculto de la Luna es 100 grados más frío que el visible. La diferencia térmica se debe a la distribución desigual de elementos radiactivos como uranio, torio y potasio. La misión china Chang’e 6 recogió muestras del hemisferio oculto, que revelaron que la lava que originó esas rocas solidificó a unos 1.100 °C, frente a los 1.200 °C o más de la cara visible según las muestras Apolo. La clave química es el calor radiactivo, que se produce por la desintegración de estos elementos. La investigación sugiere que la asimetría lunar no es superficial, sino que afecta a las capas internas desde hace miles de millones de años. La Luna se reafirma como un archivo geológico único, que sigue revelando cómo se forjaron los mundos rocosos del sistema solar. La diferencia de temperatura se mantiene como un registro profundo en la historia térmica lunar.