La sonda Chang’e 6 de China ha descubierto que la Luna tiene reservas de agua inesperadas bajo su superficie. Los datos recogidos en 2024 y publicados en Nature Astronomy muestran que el contenido de agua en la zona de alunizaje duplicaba al registrado por la misión anterior, Chang’e 5. La clave estuvo en los chorros de propulsión del módulo, que al remover el regolito dejaron al descubierto capas más profundas y con mayor riqueza en moléculas de agua. El análisis reveló que la cantidad de agua varía a lo largo del día lunar, con un contenido mínimo a mediodía y una concentración mayor en otras horas. Esto implica que factores como la radiación solar, el tamaño de las partículas y la profundidad del regolito son determinantes en la formación y redistribución del agua. La Chang’e 7 buscará hielo en regiones permanentemente sombreadas en 2026, y la Chang’e 8 ensayará tecnologías para futuras colonias humanas en 2029. La Luna pasa de ser un desierto inhóspito a un lugar con recursos valiosos para sostener la vida y la exploración.