El biólogo evolutivo Scott Travers ha recopilado los casos más extremos de gigantismo animal, incluyendo dinosaurios descomunales, tiburones prehistóricos y un mamífero marino que todavía habita nuestros océanos. Los cinco animales más grandes de la historia son: Spinosaurus, con 15-18 metros de largo y 20 toneladas; Megalodón, con 18 metros y 60 toneladas; Patagotitan, con 37 metros de largo y 70 toneladas; Argentinosaurus, con 30-35 metros y 100 toneladas; y la ballena azul, con más de 30 metros y 200 toneladas. La flotabilidad marina y la adaptación a la vida acuática permitieron a especies como ballenas y tiburones crecer hasta límites imposibles en tierra. Los dinosaurios, por otro lado, aprovecharon huesos huecos, metabolismo eficiente y abundancia de alimento para alcanzar tamaños gigantescos. Estas adaptaciones revelan cómo el gigantismo fue una estrategia de supervivencia y dominio. El hallazgo de fósiles y la investigación sobre la biología de estos animales han permitido comprender mejor su evolución y comportamiento.