En la Amazonía ecuatoriana, se ha descubierto un depósito de ámbar que contiene restos de insectos y plantas que coexistieron con los dinosaurios, hace más de cien millones de años. El hallazgo, publicado en Communications Earth & Environment, es el más importante de Sudamérica para esa época y ofrece una clave para reconstruir cómo era la vida en el antiguo supercontinente Gondwana. Se encontraron avispas, escarabajos, moscas, pulgones y fragmentos de telarañas atrapadas en resina fosilizada, así como restos vegetales que completan la instantánea de un ecosistema vibrante. El ámbar funciona como una cápsula del tiempo, conservando detalles microscópicos que rara vez sobreviven en otros fósiles. Los investigadores creen que algunos mosquitos picadores pudieron alimentarse de la sangre de los dinosaurios que recorrían aquellos bosques. El hallazgo muestra un mundo en plena transformación, con angiospermas que ya representaban más de un tercio de la vegetación, desplazando a las gimnospermas como las coníferas. Esto marca el inicio del dominio de un tipo de flora que hoy cubre el 80% del planeta. El descubrimiento se produjo cerca de Archidona, en la provincia de Napo, y es una ventana a la evolución de los bosques prehistóricos hacia paisajes más parecidos a los actuales.