En 2014, un equipo de investigadores logró transmitir palabras entre dos personas ubicadas en Francia e India mediante dispositivos neurotecnológicos. La clave estuvo en registrar impulsos eléctricos del cerebro mediante EEG, convertirlos en código binario y enviarlos a través de internet. En 2019, el proyecto BrainNet permitió que tres cerebros humanos compartieran información en tiempo real para resolver un juego. La investigación sugiere que la telepatía podría tener raíces biológicas y que la inteligencia artificial podría mejorar la precisión de los mensajes mentales. Compañías como Neuroba trabajan en aplicaciones clínicas para pacientes con problemas del habla y en escenarios de uso colectivo. La posibilidad de compartir pensamientos directamente transforma la forma en que entendemos la comunicación y plantea riesgos como la invasión de la privacidad mental. La ciencia ha demostrado que leer la mente a miles de kilómetros es posible, y el reto ahora es decidir hasta dónde queremos cruzar ese umbral. Los investigadores como Ehsan Hosseini han sugerido que el cerebro podría tener mecanismos propios para captar señales magnéticas. El proyecto BrainNet involucró a dos emisores y un receptor, y se llevó a cabo en 2019. La estimulación magnética transcraneal se utilizó para recibir los datos en destino.