Un fósil de Macromyzon siluricus, datado en 437 millones de años, ha sido descubierto en la biota de Waukesha en Wisconsin. Este hallazgo amplía en más de 200 millones de años el registro previo de las sanguijuelas. Los investigadores, Karma Nanglu y Danielle de Carle, han estudiado el fósil y han concluido que las sanguijuelas primitivas no se alimentaban de sangre, sino que devoraban a sus presas enteras o succionaban líquidos internos de animales blandos. El estudio también cuestiona la fiabilidad del reloj molecular, que situaba el origen de las sanguijuelas entre 230 y 140 millones de años atrás. El hallazgo sugiere un origen marino para las sanguijuelas actuales y una diversificación múltiple hacia aguas continentales. El fósil de Macromyzon siluricus es el más antiguo conocido de una sanguijuela y ofrece una ventana al pasado biológico del planeta. Los investigadores han publicado sus resultados en la revista PeerJ. El descubrimiento tiene implicaciones para la comprensión de la evolución de los anélidos segmentados, incluidos los gusanos de tierra. La edad del fósil de Macromyzon siluricus es significativamente mayor que la estimada previamente, lo que obliga a recalibrar las estimaciones y reconsiderar la evolución de las sanguijuelas.