Las Cavernas de Carlsbad, en Nuevo México, son una de las maravillas geológicas más impresionantes del planeta, con un sistema de más de 119 cuevas formadas durante millones de años. Un visitante olvidó una bolsa de Cheetos en la Gran Sala, lo que desencadenó un problema biológico. La bolsa se descompuso y creó un microecosistema artificial, con hongos, bacterias e insectos. El Servicio de Parques Nacionales (NPS) tuvo que limpiar a mano la zona afectada y aislar el área para evitar que el brote se extendiera. Las cuevas son entornos cerrados y vulnerables, y la masificación turística puede tener un impacto negativo. El NPS confirma que más de 300 millones de personas visitan los parques nacionales de Estados Unidos cada año, generando unas 70 millones de toneladas de residuos. El caso de las cuevas de Lascaux, en Francia, es un ejemplo de cómo la visita de personas puede dañar irreversiblemente los ecosistemas subterráneos.