Europa produce 2.000 millones de toneladas de residuos al año. En 2018, China dejó de aceptar residuos de países desarrollados, lo que provocó una crisis. La Unión Europea ha intentado encontrar soluciones, como impulsar la creación de plantas de reciclaje, pero solo se han podido quemar o enterrar los residuos. Actualmente, se queman 60 millones de toneladas de residuos municipales al año. Más de 150 organizaciones han pedido una moratoria sobre las nuevas incineradoras y un aumento de la inversión en infraestructuras de economía circular. La expansión de la incineración tiene consecuencias climáticas y sanitarias. La pregunta es si hay alternativas, y no está claro. Europa está acorralada y la incineración es una salida que cada vez parece más razonable.