China, históricamente conocido por su contaminación, está experimentando una transformación energética sin precedentes. En la primera mitad de 2025, China añadió 212 GW solares y 51 eólicos, y produce el 80% de los paneles solares del mundo, el 60% de las turbinas eólicas y el 70% de las baterías de vehículos eléctricos. La provincia de Qinghai cuenta con un parque solar de 610 kilómetros cuadrados y 7 millones de paneles fotovoltaicos, capaz de dar electricidad a 5 millones de hogares. La estrategia industrial 'Made in China 2025' busca no solo limpiar el aire, sino también reforzar la independencia energética del país. Sin embargo, el carbón sigue siendo un punto de fricción en esta historia, ya que garantiza suministro y empleo, pero choca con la ambición de convertirse en líder renovable.