Un estudio publicado en la revista Nature ha demostrado que el agua confinada en espacios nanométricos puede adquirir propiedades que desafían todo lo que sabemos sobre ella. La investigación, liderada por la Universidad de Manchester y con la participación de la Universidad de Granada, ha descubierto que el agua puede convertirse en un conductor de electricidad y en un gran almacén de energía. Esto se debe a que, cuando el agua es atrapada en canales de apenas uno o dos nanómetros, su comportamiento eléctrico se transforma por completo. La Universidad de Granada ha desarrollado un modelo matemático que ha permitido interpretar correctamente los datos experimentales. El descubrimiento abre la puerta a una nueva generación de tecnologías en energía y biomedicina. El equipo de investigación incluye al premio Nobel de Física Andre Geim. La constante dieléctrica del agua confinada puede alcanzar valores cercanos a 1.000, lo que es comparable a los materiales ferroeléctricos. El estudio ha sido publicado en la revista Nature y ha sido posible gracias a la colaboración internacional entre la Universidad de Manchester, la Universidad de Granada y otros centros de investigación.