Un equipo de físicos del King’s College de Londres ha creado el motor más pequeño y caliente del mundo, alcanzando temperaturas de hasta 10 millones de kelvins. El dispositivo opera a partir de una partícula microscópica atrapada en una trampa de Paul, que utiliza campos eléctricos para suspender objetos en el aire. La partícula se calienta debido a un voltaje ruidoso que la hace vibrar violentamente. El motor desafía los principios de la termodinámica clásica, ya que en algunos ciclos su eficiencia supera la energía que recibe. El estudio, publicado en Physical Review Letters, abre la puerta a nuevos campos de investigación, como la termodinámica estocástica y la información cuántica. El motor podría ayudar a entender cómo se mueve la vida misma, desde las células hasta las enzimas que digieren los alimentos. Los científicos podrían recrear comportamientos biológicos complejos sin necesidad de un superordenador. El experimento plantea preguntas filosóficas y científicas sobre los límites de nuestras teorías actuales.