La nanotecnología es la nueva alquimia, que busca manipular la materia a escala atómica para obtener propiedades imposibles. Los nanomateriales son sustancias diseñadas a escala diminuta que se comportan de forma distinta, siendo más fuertes, ligeras, conductoras y resistentes. El grafeno es un ejemplo de material que se construye pelando el carbono hasta dejarlo con solo una capa de átomos, lo que lo hace más resistente que el acero y mejor conductor que el cobre. La nanotecnología tiene aplicaciones en medicina, electrónica y otras industrias, permitiendo crear materiales que se limpian solos, tejidos que repelen el agua y las bacterias, baterías que duran más y pesan menos, y sustancias que cambian de color ante determinados eventos. Antonio Flores Galea, profesor de Inteligencia Artificial y Big Data en la Universidad Francisco de Vitoria, explica que la nanotecnología es la clave para descifrar lo más profundo de la naturaleza y transformar la materia. La diferencia entre el alquimista medieval y el del siglo XXI es que ya no se sueña con fabricar oro, sino con crear materiales y tecnologías que puedan aportar beneficios a la sociedad.