Un joven diseñador francés, Tanguy Delaunay-Belleville, ha creado un invento llamado World Wide Water, un desalinizador portátil de baja tecnología construido en terracota, capaz de producir agua apta para el consumo humano sin depender de energía eléctrica ni de complejas instalaciones. El dispositivo tiene una capacidad de un litro y se fabrica con una técnica de moldeado semiindustrial que permite su producción a gran escala. El proceso de desalinización es simple: el agua de mar se calienta en un recipiente central, generando vapor que se condensa y fluye hacia un segundo compartimento, libre de sal y microorganismos. El invento ha sido seleccionado para el James Dyson Award 2025 y ha ganado el concurso francés French Tech Tremplin Martinique, con una subvención para innovación sostenible. Hasta ahora, el proyecto ha recaudado más de 100.000 euros, y su creador busca socios que ayuden a optimizar el prototipo y ampliar su alcance. Delaunay-Belleville ya contempla pruebas en el mercado indio, gravemente afectado por la escasez de agua, y aspira a colaborar con ONG e instituciones humanitarias para que su invento llegue a quienes más lo necesitan.