Un equipo de investigación de la Universidad Tecnológica de Chalmers, en Suecia, ha logrado un avance significativo en la comprensión del yoduro de plomo y formamidinio, un compuesto cristalino que pertenece a la familia de las haluro perovskitas. Este material tiene un gran potencial para ser utilizado en células solares de nueva generación debido a su capacidad para absorber y emitir luz con gran eficiencia. Sin embargo, su inestabilidad a temperaturas variables ha frenado su adopción comercial. Los investigadores han combinado modelos computacionales avanzados con algoritmos de aprendizaje automático para realizar simulaciones que han permitido entender mejor las propiedades de este material. Han identificado la estructura del material a bajas temperaturas, lo que es esencial para diseñar versiones estables del material. La Agencia Internacional de Energía espera que la electricidad represente el 50% del consumo energético mundial en las próximas dos décadas, por lo que encontrar soluciones energéticas sostenibles es cada vez más urgente. Las células solares basadas en perovskitas ofrecen ventajas significativas sobre las tecnologías tradicionales, como un bajo coste y la capacidad de adaptarse a superficies curvas.