La industria espacial rusa se encuentra en una situación crítica, con la empresa RSC Energia, responsable de lanzar a Yuri Gagarin, al borde de la bancarrota. El director general, Igor Maltsev, ha admitido que la empresa tiene deudas multimillonarias y procesos ineficaces. La crisis se debe en parte a la guerra en Ucrania y a la falta de financiación. La NASA ha encontrado alternativas a la dependencia de la tecnología rusa en la Estación Espacial Internacional, lo que ha debilitado la posición de Roscosmos. La situación es tan grave que Maltsev ha pedido un 'milagro' para salvar la empresa. La crisis también se debe a la pérdida de motivación y sentido de responsabilidad del equipo. La empresa tiene 79 años de historia y ha sido el pilar del programa espacial soviético y ruso. La situación es crítica, con intereses de préstamos que se comen todo el presupuesto. La NASA y Roscosmos han acordado mantener la cooperación en la ISS hasta 2028, pero la situación es precaria. La empresa tiene miles de empleados y su cierre podría tener consecuencias graves. La crisis de RSC Energia es un síntoma de un colapso sistémico en el programa espacial ruso.