La sonda Mars Climate Orbiter, lanzada en diciembre de 1998, tenía como objetivo analizar el clima de Marte. Sin embargo, debido a una confusión en las unidades de medida entre la NASA y Lockheed Martin, la nave descendió a 57 kilómetros de la atmósfera marciana en lugar de los 140 previstos, lo que resultó en su destrucción. El error costó a la NASA 125 millones de dólares y años de investigación. La misión fue diseñada para estudiar el clima de Marte, incluyendo vientos, temperaturas y polvo en suspensión. La NASA implementó auditorías más rigurosas y verificaciones cruzadas para evitar que un malentendido similar volviera a ocurrir. La Mars Climate Orbiter sigue siendo un caso de estudio en ingeniería, demostrando que un descuido elemental puede arruinar un proyecto avanzado.