Un estudio reciente liderado por Dilan M. Ratnayake ha identificado que la abundancia de níquel y urea en los océanos primitivos frenó el crecimiento de las cianobacterias, explicando el retraso en la acumulación de oxígeno en la atmósfera terrestre. Las cianobacterias existían desde hace 2.900 millones de años, pero el Gran Evento de Oxidación no ocurrió hasta entre 2.400 y 2.100 millones de años atrás. Los experimentos demostraron que la urea y el níquel limitaban el crecimiento de las cianobacterias, y que solo cuando las concentraciones de níquel bajaron de 136 nanomoles por litro y la urea se mantuvo por debajo de 2 milimoles por litro, fue posible la aparición de floraciones sostenidas de cianobacterias. Esto puede guiar la búsqueda de vida en otros mundos, ya que la acumulación de oxígeno puede estar sujeta a condiciones geoquímicas específicas.