Un equipo internacional de científicos identificó restos de una vasta ciudad bajo la vegetación amazónica en Ecuador, que fue ocupada entre el 570 a.C. y el 550 d.C. por una civilización capaz de transformar el ecosistema en gran escala. La tecnología LIDAR permitió mapear más de 300 kilómetros cuadrados ocultos bajo la selva, revelando calles de hasta quince metros de ancho, montículos ceremoniales, sistemas de canales y campos elevados diseñados para controlar las inundaciones. Los análisis de sedimentos extraídos del lago Cormorán ofrecieron un registro de 2.700 años de historia ambiental, mostrando que los habitantes del Upano modificaron de forma continua la región con una red de calzadas y terraplenes que facilitaban la recolección de peces tras las crecidas anuales. La civilización cultivaba maíz, yuca, batata, judías y calabaza, combinando técnicas agrícolas con un manejo consciente del entorno. El uso del aliso como especie clave para sostener los suelos evidencia un tipo de silvicultura planificada. La ciudad fue abandonada progresivamente, y la selva retomó parte de su dominio, aunque nunca recuperó por completo su estado original.