La ciencia explica que las fibras naturales como el algodón, el lino o la lana son sensibles al calor y al movimiento del agua, lo que hace que se contraigan. Un investigador australiano ha explicado que sumergir la prenda en agua tibia mezclada con suavizante para ropa o acondicionador de cabello puede ayudar a devolver la prenda a su forma original. Estos productos contienen tensioactivos catiónicos que actúan como lubricantes, relajando las fibras y volviéndolas más flexibles. Después, se recomienda dejar secar la prenda colgada para mantener la tensión. No hay datos numéricos relevantes en el artículo. La investigadora australiana no es nombrada. El método no es infalible, pero suele funcionar bien con fibras naturales encogidas por error en un lavado. Para prevenir futuros sustos, se recomienda lavar con agua fría, especialmente tejidos como algodón, lino o rayón, y revisar siempre la etiqueta de cuidado antes de lavarlas.