Un estudio reciente liderado por la Universidad de Alcalá ha aplicado inteligencia artificial a restos fósiles de Homo habilis encontrados en Tanzania, concluyendo que estos homínidos ocupaban un lugar más vulnerable en la cadena alimentaria, como presas de grandes depredadores. El algoritmo utilizado examinó los fósiles OH 7 y OH 65, y encontró una coincidencia del 90% con mordeduras de leopardo. Esto cuestiona la visión clásica de Homo habilis como pionero del consumo sistemático de carne y dueño de una posición dominante. El estudio sugiere que el verdadero salto en la cadena trófica ocurrió más tarde, con Homo erectus. La investigación marca un hito metodológico en la aplicación de inteligencia artificial en la paleoantropología, permitiendo detectar señales mínimas en restos fósiles y reinterpretar episodios clave de la evolución humana. Los autores reconocen limitaciones en el análisis, como la base de solo dos fósiles, pero el trabajo se suma a investigaciones que cuestionan el rol exclusivo de Homo habilis en la fabricación de herramientas de piedra y su supremacía ecológica.