Un equipo del Hospital Universitario Sainte-Justine de Montreal reclutó a 60 mujeres embarazadas de familias monolingües de habla francesa para un estudio sobre el desarrollo del lenguaje en fetos. Se dividió a los participantes en dos grupos: uno expuesto a grabaciones de un cuento en francés y un idioma extranjero (alemán o hebreo) durante el último mes de gestación, y otro grupo de control que no recibió exposición experimental. Después del nacimiento, se monitorizó la actividad cerebral de los recién nacidos mientras escuchaban el cuento en los tres idiomas. Los resultados mostraron que el cerebro de los recién nacidos reaccionaba de forma similar a su lengua materna y a la lengua extranjera que habían escuchado en el útero, con un aumento de la actividad en las regiones temporales del hemisferio izquierdo. La autora principal del estudio, Anne Gallagher, destacó que los neonatos desarrollan una familiaridad con uno o más idiomas durante la gestación, lo que moldea sus redes cerebrales al nacer. El estudio sugiere que el cerebro del feto no solo oye, sino que también aprende a reconocer patrones de un idioma, lo que provoca una especialización del hemisferio izquierdo. Los expertos advierten que este estudio no debe interpretarse como una guía para que los padres expongan a sus bebés a múltiples idiomas para que sean más inteligentes o multilingües.