El desierto de Gorafe, en la provincia de Granada, conserva formaciones geológicas modeladas por la erosión del agua y del viento durante millones de años. La zona, con escasa vegetación y terrenos abiertos, permite observar estratos del suelo y capas de sedimentos. El relieve combina llanuras, valles y cárcavas con hasta 250 metros de desnivel. El desierto forma parte del Geoparque de Granada, reconocido como Geoparque Mundial de la UNESCO desde julio de 2020, que abarca 47 municipios y 4.722 kilómetros cuadrados. El geoparque incluye más de setenta geositios de relevancia científica, donde se documentan formaciones volcánicas, depósitos sedimentarios y restos fósiles. La gestión del Geoparque combina conservación, educación e investigación, involucrando a instituciones locales y universidades. Se desarrollan programas de interpretación y visitas guiadas que permiten a los visitantes comprender la relación entre geología y cultura.