Un equipo de investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) ha logrado capturar el momento de la implantación del embrión humano en el útero con una precisión sin precedentes. El embrión, una diminuta esfera de células llamada blastocisto, llega al útero siete días después de la fecundación y debe adherirse al revestimiento uterino para seguir creciendo. Los investigadores descubrieron que el embrión libera enzimas que abren el camino y ejerce una presión mecánica considerable para penetrar más profundamente en el tejido. El proceso es sorprendentemente invasivo, con el embrión moviendo y remodelando la matriz uterina. Se estima que hasta el 60% de los abortos espontáneos y muchos casos de infertilidad se deben a fallos en la implantación. El estudio utilizó un modelo de útero artificial creado por el equipo para recrear el entorno y observar el comportamiento del embrión. Los investigadores encontraron que el embrión responde a señales químicas y estímulos físicos, lo que sugiere que las contracciones uterinas de la madre también pueden influir en la implantación.