Un grupo de investigadores en laboratorios europeos trabaja en un sistema que convierte agua de mar en combustible limpio, eliminando la necesidad de diésel y emisiones contaminantes. El sistema utiliza electrólisis avanzada para separar el hidrógeno del agua salada sin desalinización previa, reduciendo costes y aumentando la eficiencia energética. El hidrógeno se almacena en forma sólida gracias a una capa nanométrica, lo que elimina la necesidad de tanques presurizados o refrigeración extrema. El proyecto, denominado GH2DEM, ha recibido una inversión pública de 1,44 millones de libras y está liderado por investigadores de la Brunel University de Londres en colaboración con la empresa Genuine H2. El sistema podría integrarse en infraestructuras existentes y alimentar motores de barcos, aviones, trenes, automóviles o camiones, y proporcionar energía a hospitales, industrias y comunidades rurales. El primer motor de combustión de hidrógeno de gran capacidad se instalará en el campus de la universidad, demostrando la viabilidad del sistema.