Las calderas de gas pueden ser una aliada de la sostenibilidad gracias a la utilización de gases verdes, como el biometano, que se obtiene del tratamiento de residuos urbanos, agrícolas, ganaderos e industriales. La transición hacia una economía descarbonizada no requiere renunciar a la infraestructura existente, ya que las calderas de gas están preparadas para suministrar estos nuevos gases renovables. Esto evita duplicar inversiones y reduce gastos en los hogares. Las calderas de condensación, que se fabrican desde 2015, reducen un 70% las emisiones de dióxido de carbono y óxidos de nitrógeno. España cuenta con ocho plantas de biometano en funcionamiento y más de 500 proyectos en desarrollo. Renovar una caldera de gas es más económico que instalar un sistema de aerotermia, con un gasto hasta un 70% menor. La empresa Naturgy está comprometida con los gases verdes y destaca su impacto positivo en la economía y el empleo, generando más de 20.000 puestos de trabajo directos y 40.000 indirectos.