Los científicos han descubierto que el nacimiento de Júpiter fue un evento cataclísmico que desató el caos en el sistema solar. A medida que Júpiter crecía, su gravedad perturbaba las órbitas de los planetesimales, lanzándolos a velocidades de más de 2 km/s. Estos impactos generaban una enorme cantidad de silicato fundido, que se enfriaba a un ritmo de entre 10 y 1000 kelvins por hora, formando los cóndrulos. Los científicos han podido datar el nacimiento de Júpiter con gran precisión, ocurriendo aproximadamente 1,8 millones de años después de la aparición de los primeros sólidos del sistema solar. Los investigadores, Sin-iti Sirono y Diego Turrini, han demostrado que la producción de roca fundida se dispara justo en el momento en que Júpiter entra en su fase de 'acreción de gas desbocada'. Esto resuelve un viejo misterio sobre nuestros orígenes y nos proporciona un reloj para calibrar los eventos que dieron forma a nuestro vecindario cósmico.