La Batería de Bagdad es un conjunto de objetos hallados cerca de Ctesifonte, Irak, que datan del periodo parto (siglos II a.C. y III d.C.). Se trata de una vasija de arcilla con un cilindro de cobre y una barra de hierro. Experimentos han demostrado que puede generar una tensión eléctrica de 0,8 a 2 voltios con soluciones ácidas. La galvanoplastia es una hipótesis, pero no hay evidencia arqueológica que respalde un uso tan sistemático. Alternativas rituales y funciones no eléctricas también se proponen. El Museo Nacional de Irak conservó las piezas originales, pero la destrucción durante la guerra de Irak en 2003 limitó los estudios. La mayoría de las investigaciones se basan en réplicas experimentales, con críticas sobre la replicabilidad y la validez de las condiciones recreadas. La discusión se mueve entre tres escenarios: uso electroquímico intencional, función ritual o de almacenamiento, y propósito desconocido. El debate sigue abierto, y el valor de la Batería de Bagdad puede estar en el impulso que ha generado en la ciencia experimental y la arqueología. Autores como Ken Feder han advertido sobre la retroproyección tecnológica. La Batería de Bagdad puede haber sido utilizada para galvanoplastia, pero no hay pruebas concluyentes. La falta de acceso directo a las piezas ha mermado la posibilidad de realizar análisis químicos y metrológicos con técnicas contemporáneas.