En 1901, exploradores rusos descubrieron un mamut congelado en Siberia, conocido como el mamut de Berezovka, que tenía entre 45 y 50 años cuando murió hace más de 44.000 años. La carcasa estaba completa, con una capa de grasa de 9 centímetros de espesor, y se recuperaron 12 kilos de comida en su estómago. Aunque se rumorea que los miembros de la expedición comieron parte del mamut, no hay pruebas de que esto sucediera. Otro rumor afirma que el Club de Exploradores de Nueva York comió carne de mamut en 1951, pero un análisis de ADN realizado en 2014 demostró que la carne era en realidad de tortuga marina verde. Un paleontólogo comió carne de bisonte de hace 50.000 años en 1979 y describió su sabor como a pleistoceno. Actualmente, se está trabajando en la resucitación del mamut y una empresa ha creado una albóndiga de mamut, aunque no para consumo humano.