Un meteorito que cayó en Steinbach, Alemania, en el siglo XVIII, ha revelado un secreto: la tridimita meteórica, un material con un comportamiento térmico inédito. La tridimita mantiene estable su capacidad de conducir calor en un rango de 80 K a 380 K, lo que la convierte en un material sin precedentes. Un equipo internacional liderado por Michele Simoncelli propuso una ecuación unificada que predijo la existencia de materiales intermedios con conductividad constante. La tridimita también se ha encontrado en Marte, lo que abre una línea de investigación sobre cómo este comportamiento térmico único podría haber influido en la historia geológica del planeta rojo. El descubrimiento tiene implicaciones prácticas en la industria del acero, responsable de cerca del 7% de las emisiones de carbono en EE. UU., y podría reducir considerablemente el impacto ambiental. La capacidad de controlar flujos de calor de manera inédita también puede extenderse a otros campos, como la computación avanzada y la energía portátil.