El mecanismo de Anticitera, hallado en 1901, es un dispositivo que predecía eclipses solares y lunares, seguía ciclos astronómicos complejos y calculaba fechas de eventos sociales como los Juegos Olímpicos. Utilizaba principios de la astronomía babilónica y griega, integrados en una arquitectura de engranajes epicíclicos. Podía mostrar la posición del Sol y la Luna, corregir la excentricidad de la órbita lunar y predecir eclipses con alta fiabilidad. Incluía el ciclo metónico, el calípico y el exeligmos, conocidos por los astrónomos babilónicos. La tomografía computarizada permitió ver detalles internos y crear modelos digitales tridimensionales del mecanismo. Aunque existen debates sobre su funcionamiento real, las reconstrucciones modernas han demostrado que podría haber funcionado tal como fue concebido. Los datos abiertos están disponibles en el repositorio Harvard Dataverse, permitiendo a investigadores y entusiastas acceder a los escaneos CT originales y trabajar con modelos 3D. El mecanismo de Anticitera nos recuerda que la tecnología no siempre avanza en línea recta y que conocimientos asombrosos pueden perderse durante siglos.