Un estudio arqueológico en el este de China ha descubierto más de 50 restos óseos humanos manipulados, fechados entre los años 3000 y 2500 a.C., vinculados a la cultura Liangzhu. Los restos, analizados por un equipo internacional liderado por la antropóloga Junmei Sawada, presentan evidencias claras de haber sido pulidos, perforados, partidos o lijados con otras herramientas. La mayoría de los huesos trabajados eran cráneos de adultos, y se cree que podrían haber sido utilizados en contextos religiosos o de elite. El hallazgo sugiere que la cultura Liangzhu no concebía el cuerpo de forma estática, y que la transición de un individuo fallecido a materia trabajable era posible. El estudio, publicado en Scientific Reports, invita a reconsiderar los valores universales que hoy atribuimos al cuerpo humano.