Un estudio publicado en Communications Biology liderado por investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis ha descubierto que el tobillo de Ardipithecus ramidus, un hominino de 4,4 millones de años, ofrece nuevas claves sobre cómo empezó la humanidad a caminar sobre dos piernas. El análisis morfológico del hueso astrágalo ha cambiado radicalmente la interpretación anterior, mostrando que este ancestro caminaba erguido pero también era un hábil trepador de árboles. El estudio sugiere que la transición al bipedalismo fue gradual, compleja y no exenta de contradicciones. El hallazgo desmonta una idea muy extendida de que los chimpancés y gorilas actuales son simples reliquias evolutivas que poco tienen que ver con nosotros. Los autores del estudio establecen una comparación inesperada entre Ardi y ciertos monos del continente americano, como los monos araña, que desarrollaron adaptaciones similares para trepar verticalmente. El estudio ha sido publicado en Communications Biology y ha sido liderado por investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis. El descubrimiento tiene implicaciones filosóficas, sugiriendo que el bipedalismo no surgió de repente como una gran innovación evolutiva, sino como una adaptación gradual a un entorno cambiante.