Septiembre de 2025 registró 4,60 millones de km² de hielo marino en el Ártico, lo que coloca a este año en el décimo lugar de los niveles más bajos en la historia satelital. La NASA confirmó que este mínimo anual se debe al calentamiento global antropogénico, que debilita el hielo marino. La variabilidad natural puede suavizar algunos descensos, pero no altera la tendencia de fondo. El hielo multianual se reduce año tras año, lo que lo hace más vulnerable al deshielo estacional. La reducción del hielo altera el equilibrio climático global, afectando a especies como osos polares y morsas, y comunidades indígenas. El dato de 2025 no es un récord absoluto, pero confirma la tendencia al declive del hielo en el Ártico. Desde 2007, todos los mínimos de septiembre han estado muy por debajo de los niveles previos. La entrada de aguas más cálidas desde el Atlántico, conocida como 'atlantificación', retrasa la regeneración del hielo y añade presión al ecosistema polar.