Estados Unidos y el Reino Unido han acordado construir 20 pequeños reactores modulares (SMR), con empresas como Amazon, Google y Microsoft invirtiendo en ellos. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Sussex afirman que los SMR son la fuente más cara por kilovatio de electricidad generado en comparación con el gas natural, la nuclear tradicional y las renovables. El boom de los SMR se debe a la dependencia militar de la industria nuclear civil, ya que mantener un programa de armas nucleares o una armada de submarinos de propulsión nuclear requiere acceso constante a tecnologías de reactores y personal altamente cualificado. Estados Unidos opera 66 submarinos nucleares y el Reino Unido tiene nueve, lo que requiere una base industrial nacional y nuclear robusta. La empresa británica Rolls-Royce construye los reactores de los submarinos británicos y está lista para construir los nuevos SMR civiles. El Pentágono ve los minirreactores nucleares como parte esencial de su futura estrategia energética en el campo de batalla. En China y Rusia, no disimulan los vínculos entre sus programas civiles y militares. El presidente francés Emmanuel Macron dijo que sin energía nuclear civil, no hay energía nuclear militar. Un grupo de altos mandos militares europeos retirados argumentan que la crisis climática es una amenaza para la seguridad nacional y que invertir en energía solar y eólica nos haría más resistentes a amenazas de países agresores como Rusia.