En la selva ecuatoriana, un equipo de científicos ha descubierto fragmentos de ámbar prehistórico que conservan insectos, telarañas y restos de polen de hace 112 millones de años. Este hallazgo es la primera evidencia de ámbar con insectos en Sudamérica y proporciona una ventana al mundo perdido de Gondwana. El ámbar contiene cinco órdenes distintos de insectos, incluyendo moscas, escarabajos y avispas, así como un fragmento de telaraña. La roca circundante conserva esporas y granos de polen, lo que permite reconstruir el entorno vegetal de la época. El equipo ha analizado más de sesenta fragmentos de ámbar y ha descubierto que las resinas provenían de dos fuentes distintas. El hallazgo es comparable a los grandes depósitos de ámbar de Myanmar o el Báltico, pero con una diferencia crucial: su antigüedad y ubicación amplían el mapa fósil de la Tierra. El descubrimiento demuestra que Sudamérica albergaba ecosistemas ricos y complejos en el Cretácico temprano, conectados a través de Gondwana. El ámbar ofrece una oportunidad sin precedentes para estudiar la evolución temprana de los artrópodos y su relación con las plantas con flor.