Un estudio liderado por el paleontólogo Michael Archer ha revisado el análisis de una tibia de canguro gigante hallada en Mammoth Cave, en el suroeste de Australia. La marca en la tibia, que se creía era una marca de cuchillo, ahora se considera que fue hecha cuando el hueso ya estaba fosilizado, lo que sugiere que los aborígenes recolectaban fósiles hace decenas de miles de años. El equipo también analizó un colgante artesanal elaborado con un diente fósil de Zygomaturus trilobus, que había sido transportado cientos de kilómetros. Esto demuestra un interés cultural por los fósiles y la existencia de rutas de intercambio y comercio en la prehistoria australiana. La investigación sugiere que los primeros pueblos de Australia no solo convivieron con la megafauna, sino que también encontraron sus restos, los recogieron y les dieron valor simbólico. El estudio ha sido publicado en la Royal Society Open Science en 2025, y ha sido liderado por Michael Archer, quien había defendido en los años 80 que la marca en la tibia era fruto de la caza.