En la costa atlántica de Massachusetts, se capturaron dos langostas americanas con caparazón azul eléctrico en un plazo de pocas semanas. La primera, llamada Neptune, tiene siete años y pesa un kilo, mientras que la segunda tiene ocho años y medio kilo de peso. Ambas langostas presentan una mutación genética que ocurre en aproximadamente 1 de cada 2 millones de langostas, lo que las hace extremadamente raras. La mutación se debe a un exceso de crustacianina, una proteína que altera la mezcla de pigmentos naturales y anula el marrón moteado habitual. Las langostas azules son más visibles para los depredadores, lo que aumenta su riesgo de ser cazadas. A pesar de esto, las langostas pueden superar los cien años de vida y alcanzar los nueve kilos de peso. Las capturas han despertado un renovado interés científico y se están utilizando como herramientas educativas para explicar mutaciones genéticas y diversidad marina. Los investigadores estiman que solo una de cada dos millones de langostas presenta esta mutación, lo que explica la atención que despertó tanto en la comunidad científica como en el público.