Un estudio internacional liderado por un equipo multidisciplinar de arqueólogos, genetistas y neurocientíficos ha descubierto que el plomo estuvo presente en la evolución humana durante más de dos millones de años. El análisis de 51 dientes fósiles de diferentes especies de homínidos y grandes primates extintos reveló que el plomo apareció en más del 70% de los especímenes analizados. Los investigadores encontraron que una mutación genética presente en los humanos modernos les ofrecía una mayor resistencia al plomo, otorgándoles una ventaja evolutiva frente a los neandertales. El estudio sugiere que esta exposición pudo haber ejercido presión evolutiva sobre el cerebro humano, favoreciendo a aquellos individuos con una mejor tolerancia a esta neurotoxina. El equipo utilizó organoides cerebrales para entender cómo esta exposición pudo haber afectado al desarrollo cerebral, y encontraron que la versión moderna de un gen llamado NOVA1 resistió mejor la toxicidad del plomo. El estudio ha sido publicado en Science Advances y ha generado debate en la comunidad científica.