Una tortuga de gran tamaño, Manouria morla, fue hallada en Chequia y podría ser el ancestro europeo de especies asiáticas que habitan los bosques tropicales del sudeste asiático. El fósil, encontrado en el yacimiento de Ahníkov I, data de hace 17 millones de años y sugiere que el linaje de Manouria se originó en Europa, no en Asia como se pensaba. La especie tiene un tamaño estimado de 50 cm de longitud del caparazón y vivió en un ecosistema tropical húmedo. El descubrimiento cambia la narrativa paleobiogeográfica y pone en duda la suposición de que las tortugas de bosque asiáticas se originaron en Asia. El equipo responsable del estudio, liderado por Milan Chroust y Àngel H. Luján, ha detallado las características anatómicas que distinguen a M. morla de otras especies del género. El hallazgo tiene implicaciones más amplias y sugiere que el uso tradicional de tortugas fósiles como indicadores de climas secos queda en entredicho.