Las Islas Galápagos son conocidas por su laboratorio viviente de la evolución. Un estudio publicado en Nature Communications ha descubierto que los tomates silvestres de las islas más jóvenes y hostiles han 'involucionado' y recuperado un rasgo químico que sus antepasados perdieron hace millones de años. Los tomates de las islas más antiguas producen principalmente el isómero 25S, mientras que los de las islas más jóvenes producen altos niveles del isómero 25R ancestral. Esto se debe a mutaciones en la enzima GAME8 que han favorecido la producción del compuesto ancestral. Esto tiene implicaciones importantes para la farmacología, ya que la quiralidad es un concepto fundamental en la creación de fármacos. Los investigadores han demostrado que modificando solo ocho aminoácidos de la enzima GAME8 del tomate, pueden hacer que produzca exclusivamente el isómero 25R ancestral. Esto abre la puerta a la creación de cultivos con perfiles de alcaloides específicos, lo que podría tener un gran impacto en la biotecnología.