Un hallazgo en el norte de Bohemia sugiere que el linaje de las tortugas del género Manouria pudo haberse iniciado en Europa, en un entorno pantanoso y tropical que existió hace 17 millones de años. El fósil de Manouria morla, de unos 50 centímetros de longitud, ha permitido reconstruir buena parte del caparazón y el plastrón, revelando una combinación de rasgos inédita en el registro fósil. La nueva especie fue bautizada en homenaje a la tortuga sabia de La historia interminable. El estudio, liderado por Milan Chroust y Àngel H. Luján, detalla una serie de rasgos anatómicos que distinguen a M. morla de sus parientes asiáticos. El descubrimiento de Manouria morla no solo aporta una nueva especie al registro fósil europeo, sino que reescribe una historia biogeográfica, demostrando que Europa pudo ser el punto de origen de uno de los linajes más antiguos de tortugas terrestres tropicales. La presencia de M. morla en este entorno indica que el Mioceno europeo tuvo zonas con un clima mucho más lluvioso de lo que se pensaba.