La ONU estableció el Día Mundial del Medio Ambiente el 5 de junio. Cuidar el medio ambiente es un gran reto del siglo XXI, que implica entender el impacto acumulado de los gestos cotidianos en la salud del planeta. El agua es un ejemplo, ya que dejar el grifo abierto al cepillarse los dientes puede desperdiciar hasta 9 litros, y llenar una bañera puede requerir 170 litros. La energía es otro frente clave, ya que la quema de combustibles fósiles libera gases de efecto invernadero y produce nieblas tóxicas. La transición hacia energías limpias y renovables es necesaria para proteger la salud y garantizar un futuro sostenible. El reciclaje también es importante, ya que reciclar una tonelada de papel evita la tala de 17 árboles y reduce la contaminación del aire. Es importante recordar que el reciclaje es solo la última opción, y que antes debemos reducir y reutilizar.