La erosión costera se está acelerando en América Latina, desde México hasta Chile, pasando por Colombia y Argentina. En el pueblo brasileño de Atafona, más de 500 viviendas y edificios han desaparecido bajo el agua en las últimas décadas. El cambio climático intensifica huracanes, tormentas y oleajes extremos que arrancan sedimentos de las playas más rápido de lo que pueden recuperarse. Investigadores reportan retrocesos de entre medio metro y un metro al año, con zonas que superan los tres metros. La urbanización desmedida, pensada para atraer turismo, termina incubando desastres y pérdidas millonarias. La región carece de leyes actualizadas para proteger la costa, y las soluciones de ingeniería suelen empeorar el problema. La restauración de ecosistemas como dunas, manglares y bosques de algas es clave para frenar el mar.