Un estudio publicado en 2010 y recientemente galardonado con el Premio Ig Nobel 2025, investigó el efecto del alcohol en murciélagos egipcios de la fruta. Los investigadores Francisco Sánchez, Mariana Melcón, Carmi Korine y Berry Pinshow, diseñaron un experimento en el que ocho murciélagos volaron en un túnel de siete metros después de ingerir líquidos azucarados con y sin etanol al 1%. Los resultados mostraron que el alcohol ralentizaba el vuelo y desordenaba la ecolocalización, lo que comprometía la orientación. Los murciélagos tardaban entre tres y tres segundos y medio en volar con etanol, en comparación con dos segundos sin alcohol. Además, los clics de ecolocalización se volvían diez veces más desordenados. El estudio sugiere que los murciélagos desarrollaron aversión natural hacia frutas con alto contenido de alcohol como estrategia de supervivencia. La investigación también se relaciona con la hipótesis del 'mono ebrio', que sostiene que algunos animales aprovechan el alcohol natural de las frutas, mientras otros lo evitan.