La cristalografía de rayos X es una técnica que permite revelar la estructura atómica de los cristales. En 1915, William y Lawrence Bragg recibieron el Nobel de Física por sentar las bases de esta técnica. Un siglo después, en 2012, el rover Curiosity de la NASA realizó el primer experimento de este tipo en Marte. La cristalografía ha permitido entender la estructura de la insulina, la penicilina y la vitamina B12, y ha sido clave para descifrar la doble hélice del ADN. Hoy en día, se utiliza para diseñar medicamentos contra el cáncer, investigar nuevas baterías de litio y comprender cómo se degrada el hielo en los cometas. La técnica ha sido reconocida con más de 20 Nobel y ha sido utilizada por mujeres pioneras como Dorothy Hodgkin y Rosalind Franklin. Aunque algunos creen que la crio-microscopía electrónica o la inteligencia artificial podrían desplazarla, expertos como Chrystal Starbird advierten que aún hay muchas estructuras que solo la cristalografía puede descifrar.