La Universidad de Sussex ha realizado un estudio que muestra cómo la temperatura de la nariz puede ser un indicador de estrés. En el estudio, 29 voluntarios fueron sometidos a una situación de estrés y se midió la temperatura de su nariz mediante cámaras térmicas. Los resultados mostraron que la temperatura de la nariz disminuyó entre 3 y 6 grados en respuesta al estrés. La profesora Gillian Forrester, responsable del proyecto, explicó que este método permite medir la respuesta fisiológica al estrés de manera objetiva y sin contacto. El estudio también se extendió a grandes simios en santuarios, donde se observaron patrones similares. La temperatura de la nariz puede ser un marcador biológico del estrés y una herramienta para evaluar el bienestar animal. La investigación sugiere que la termografía infrarroja puede ser una herramienta útil para detectar el estrés en humanos y animales.