Investigadores australianos de la Universidad RMIT han encontrado una forma de transformar los posos de café usados en un aditivo que refuerza el hormigón, lo que podría reducir los residuos y la extracción de arena. El proceso, llamado pirólisis, convierte los posos de café en un carbón poroso conocido como biochar, que se une mejor al cemento y retiene agua en su interior, lo que ayuda a que el material sea más denso y resistente. Con un 15% de sustitución de arena, el hormigón resultante fue casi un 30% más fuerte que el convencional. El estudio, publicado en Journal of Cleaner Production, demuestra que el biochar de café podría convertirse en una fuente adicional de materia prima para la industria de la construcción, reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero y generando nuevas oportunidades económicas. Los investigadores planean estudiar la durabilidad del nuevo material y su comportamiento frente a la humedad y las variaciones de temperatura.